LA HISTORIA DEL MEMBRILLO
Membrillo – Guijos, Santa Bárbara
El Membrillo (Cydonia oblonga) es uno de los cultivos más antiguos del Mediterráneo. Su perfume cálido, ligeramente floral, anuncia un sabor único que se potencia al cocinarlo lentamente hasta convertirlo en el conocido dulce de membrillo. Este proceso artesanal, que requiere paciencia y precisión, ha sido transmitido de generación en generación y forma parte del corazón gastronómico de muchas regiones españolas. Pero no todos los membrillos son iguales: el origen determina la calidad, y por ello Olmeda Orígenes trabaja únicamente con frutos excepcionales.
Podemos decir que el membrillo fue uno de los primeros ambientadores naturales de la historia. Ya en tiempos de griegos y romanos se colocaba en las cocinas para que su aroma mitigara los olores que quedaban impregnados por los guisos. Esta sencilla tradición, tan eficaz como encantadora, ha perdurado a lo largo de los siglos y aún se conserva en algunos pueblos de Extremadura y Andalucía.
Guijo de Santa Bárbara es un enclave privilegiado a los pies de la Sierra de Gredos. Su clima de montaña suave, la humedad constante y los suelos fértiles dan lugar a membrillos de textura firme, aroma intenso y dulzor natural equilibrado. En este entorno de naturaleza pura, los productores locales cultivan y transforman el fruto con métodos tradicionales que respetan el ritmo de la tierra. Esta conexión directa con el territorio garantiza un dulce de membrillo de color ámbar profundo, textura sedosa y un sabor limpio, honesto y lleno de carácter.
El membrillo de Guijo de Santa Bárbara es increíblemente versátil. Su sabor se lleva de maravilla con quesos semicurados o curados, realza el foie, y añade un toque dulce y equilibrado a yogures, panes artesanales o postres caseros. Cada bocado invita a redescubrir un sabor familiar, pero llevado al máximo gracias al cuidado y la dedicación con que se elabora.
En Olmeda Orígenes elegimos productos que dignifican su origen y representan con autenticidad la diversidad gastronómica española. El membrillo de Guijo de Santa Bárbara es un ejemplo perfecto: un producto sincero, exquisito y profundamente ligado a su tierra, creado para quienes valoran lo auténtico y buscan siempre el mejor sabor de España.
